Desconecta la mente, conecta la intuición.
Dicen que algunas personas tienen la habilidad o “don" de desconectar el cerebro y dejar de pensar, y, confieso que, originalmente este blog nació con la intención de vaciar mis ideas y mi mente para llegar a eso, a dejar de pensar, porque en un mundo de “no le des más vueltas al asunto" mi cerebro es una rueda de la fortuna en una feria en domingo, y no solo le doy vueltas al asunto, sino que lo pienso en los escenarios (según yo) posibles hasta que, un buen día simplemente (ja! simple, dice) mi cerebro por fin decide soltarlo y le damos vuelta a otro asunto diferente, y es que, aunque de manera consciente y en el actuar, mis decisiones son de tajo y no las dudo, para mí, en la intimidad de estar a solas conmigo misma y mis pensamientos, las analizo, las vuelvo a pensar, calculo lo que dije y lo que pude haber dicho en lugar de, analizo si me faltó, si me pase, si debí de, si no debí de, y así paso noches y quizás días analizando, ¿para qué? Pues es que para tener un cierre total en ocasiones necesito respuestas, necesito saber todo detalladamente y así darme la tranquilidad de tener la historia completa, aunque si soy muy honesta, tener esa historia no siempre es la mejor opción, no siempre da la paz que buscaba y muchas veces solo me tiene con noches de insomnio preguntándome los mil y un ¿por qué? para quizás, y solo quizás, darme una o varias respuestas que satisfagan esas interrogantes que se quedaron sin salir, esas conversaciones que no ocurrieron y esas respuestas que no llegaron.
A veces quisiera ese don de poder apagar el cerebro, de poder soltar esos pensamientos y dejarlos de lado para que no interrumpan o se entrometan en un lugar que ya no son útiles y que además, en el fondo sabemos que de nada ayudará tener esas respuestas...
Y entonces, en esas noches de desvelo, de insomnio, recurrimos a 2 cosas, meditaciones guiadas por audio que ayuden a apagar (y más bien calmar) el cerebro, o a mi favorito, escribir, porque aquí vacío esos pensamientos que nunca se fueron y los transformó en historias, en reflexiones, en chismecito, a veces en mi modo de declarar sentimientos, en la forma de decir te quiero a mis amigos y familia cuando no se cómo hacerlo, a veces en construir ese multiverso dónde la historia salió justo como la había imaginado, pero ya sabemos que Dios siempre se ríe de nuestros planes, y aunque cueste, eventualmente (aún no se cuando, pero bueno) lo entendemos, y entendemos ese porque, porque no se hizo o no pasó lo que nosotros queremos, sino lo que Dios quiera, cuando Él quiera.
Entonces, no apagaré mi cerebro, aprenderé (y seguiré aprendiendo) a escuchar los mensajes que todos esos pensamientos e ideas tienen para darme, mensajes que a veces van cargados también de la intuición que en ocasiones no sé interpretar, quizás entre más la aprenda a escuchar, más calmada podrá estar la mente, quizás es parte de todo lo que nos cuida de lo que no vemos, pero el alma si siente.
Se que soy la persona menos indicada para decirlo, sin embargo hoy nos aliento a confiar, a ser pacientes y esperar, a escucharnos más atentamente y no solo querer que la mente se silencie, escuchemos lo que nuestra mente y corazón nos quieren decir, tengámonos paciencia, la misma paciencia con que tratamos a quienes queremos y nos importa, y sí con ellos lo hacemos, ¿por qué no con nosotros mismos?
17 de junio 2025
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