Kintsugi y las cicatrices
Reparar, cicatrices, ¿Las ocultamos? ¿Las dejamos a la vista? ¿Agradecemos lo que nos enseñan? ¿Valoramos lo que nos curaron? ¿Deseamos borrarlas cuál sí no hubieran existido? Y si las ocultamos, ¿Recordaremos como nos las hicimos?
Kintsugi nos enseña a valorar lo que se rompió, a entender que después de eso puede llegar algo mejor y resaltar el valor que cada uno tiene, la resiliencia de la que somos capaces y nos permite crecer, o al menos eso es lo que esa filosofía trata de enseñar, y sin embargo en nuestro afán de que “las cicatrices no se vean" quizás olvidamos también lo que nos enseñaron, quizás incluso volvemos a tropezar con la misma piedra por no querer ver la cicatriz y terminamos con una más grande, una que nos impida ocultarla y por ende también, nos ayuda a recordar la lección que teníamos que aprender desde el principio, ¡Pero que necios somos a veces! ¿Por qué no préstamos atención desde la primera vez? ¿Por qué seguimos aceptando aquello que alguna vez nos dolió? ¿Creemos que la segunda vez será diferente?
Tengo muchas cuestiones en mi mente, y revuelvo temas diferentes a la vez pensando que quizás estén conectados entre ellos, o quizás no tengan nada que ver, lo que se es que hoy todos estos cuestionamientos me enseñan (un poquito) a ver esas cicatrices, algunas de la piel otras del corazón (y esas solo yo las veo) a verlas, a reconocerlas, a agradecer lo que me vinieron a enseñar e incluso a entender que, tal vez, solo tal vez, yo me las busque o las propicie porque el corazón y el subconsciente son más sabios y saben que uno es terco y necio, y ya al ver las cicatrices no podemos seguir rechazando el aprendizaje (bueno si puedes, pero, ¿Quieres?)
Hoy, a esta hora y casi un mes después de haber comenzado a escribir esto, deseo resanar con oro esas partes que se han quebrado y unirlas al lugar donde corresponden, deseo amarlas por la enseñanza que me traen, y deseo que me ayuden a superarme, a ser una mejor versión de mí y brillar, ese dorado seguro ayuda a esa parte. Así que, siguiendo la tradición del Kintsugi y aprendiendo de ello, abrazaré mis cicatrices, las resanaré y continuaré adelante!
17 de julio de 2024

Comentarios
Publicar un comentario
A mi también me encantará leerte: