Despedidas prolongadas
21 de agosto de 2025
Hay ocasiones en que mantienes en tú vida a personas que hace mucho tiempo dejaron de aportar, personas que, quizás un día quisiste mucho (o sigues queriendo) y guardas por ellos un cariño especial, pero que en el presente es, probablemente, solo la fantasía de algo que ya fue (o incluso, que nunca fue) y no pierdes el contacto, incluso quizás te mantengas al día con ellos, pero si te detienes a analizar un momento, te has despedido de ellos varias, muchas veces, y en el segundo que se les ocurre acercarse a contarte algo, les abres espacio otra vez en tú vida, les prestas atención, les dedicas tiempo, y en algún momento vuelves a recordar porque era que ya te habías despedido (🤦🏻♀️). Les has dicho adiós, puede que hayan discutido, que se ha olvidado de momentos importantes para ti, has querido cerrar el capítulo, pero por alguna razón, no lo cierras del todo, como si en lugar de un punto final pusieras puntos suspensivos.
No es que sea alguien malo (o quizás si lo ha sido contigo) quizás se ha pasado de honesto, brutalmente honesto (la honestidad sin empatía es crueldad) haciéndote saber que no hay un cariño, que es más una especie de costumbre. El mayor problema es que, por alguna razón, cuál si su voz fuera la música del flautista de Hamelin, al volverle a escuchar terminas enrollado en una nueva conversación, que al final, volverá a darte la sensación de que jamás debiste responder, y quizás ha sido mucho el tiempo que le has invertido a esa relación, esperando… ¿esperando qué? ¿Esa persona te gusta? ¿Te has creado una realidad alterna en dónde construyen la más perfecta de las relaciones? ¿sigues creyendo que un día valorará que estuviste con él en sus momentos más oscuros? ¿crees que por el tiempo que le das verá que eres una maravillosa persona y se pondrá como meta conquistarte? y podría seguir haciendo más preguntas de esos posibles escenarios que estás haciendo en tú mente, de todos esos castillos que has construido en el aire y que, evidentemente, no durarán, y sí, es cierto, toda esa historia podría tener 10, 15 o 17 años de haberse iniciado a escribir, y aún así seguir sin significar para la otra parte, absolutamente nada.
No y sí, por supuesto que puedes ser “alguien importante” en su vida, pero no lo suficiente como para darte un verdadero lugar en ella, no lo suficiente como para festejar tú cumpleaños, continuar una conversación, no dejarte en visto, o borrar la conversación.
Es verdad, a veces queremos estar en la vida de las personas que para nosotros significaron algo, o incluso que aún lo son, pero eso no significa que merezca que le demos ese lugar.
Así que hoy de una vez por todas te animo, a qué pongas ese punto final a una historia que se acabó varios capítulos atrás, deja que esa galaxia que separa la relación sea finalmente en la que se pierda todo, que un agujero negro se quede con la historia que ocurrió solo en la fantasía, pero que no hubo la suficiente intención de convertirlo en realidad.
Te invito a que dejes de posponer el cierre, ¿no quieres despedirte? de acuerdo, tampoco creo que se note, al menos de inicio, ¿se dará cuenta que lo has bloqueado? Podría ser, solo recuerda que la última cara que viste de alguien es, en realidad su verdadera esencia, y lo define de la manera más honesta.
A través de estas líneas, te digo adiós, de una vez y sin intenciones de otra cosa. Al principio puede doler, pero regresará a ti, tu paz mental. Con cariño, la decisión que firmemente se tomó.
Gracias por la última acción que ayudo a que finalmente no hubiera cambio de decisión, y al contrario una certeza de que es mejor alejarse el uno del otro, que las cosas buenas que diste te sean multiplicadas, que alcances la paz y felicidad que buscas y ojalá nunca vuelvas a enfrentar una despedida prolongada.
Sí, quisiera no decir adiós, pero siento que es lo mejor, porque aunque reconozco los momentos compartidos de escucha o de consejo, también se que hoy no eres ni el amigo que me da la mano literalmente, pues no estás para darme ese contacto que me hace falta, ni el compañero que quiere construir conmigo iniciando de los cimientos, ni el pretendiente que buscará despertar las mariposas en el estómago como si fuera la primera vez, así que, antes de que lleguemos a herirnos más, antes de que todo esté cariño se convierta en rechazo u odio, mejor adiós por la vez última, tú no me debes nada, estemos en paz.
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