Extrañar y extrañar

 Extrañar y extrañar 

En nuestro día a día es común que usemos la frase “te extraño” para decirle a alguien, lo más comúnmente y yo hoy hago una reflexión de que existen dos tipos de extrañar, uno de ellos es ese extraño a una persona que no he visto, alguien con quién sueles compartir momentos, salidas, platicas y extrañas o echas de menos esas situaciones, que sabes pueden volver a suceder aunque en el presente no ha habido oportunidad de que se repita, a veces porque no nos damos el tiempo, porque ya no hay una relación con la persona, porque el lugar al que se desea ir está cerrado o diversas situaciones que retrasen esa oportunidad, ese tipo de “extrañar" lo sentimos con alguien que podríamos ver aún, y es el que quizás, más se usa, otros lo nombran cómo “echar de menos" y sí, así se siente, como algo que hace falta, que te hacía sentir alegría o momentos que llenan el corazón.

Luego tenemos extrañar, en el sentido que uno aprende sólo cuando has perdido a alguien para siempre, cuando esa persona a partido de este plano terrenal y no habrá otra oportunidad de verle, no vuelve a haber un momento para hablar y conforme pasa el tiempo solo sabes que van a haber momentos que con todo el corazón desearías compartir con esa persona, haces planes nuevos y quisieras poderle contar y que te diera su apoyo, su bendición y sus palabras de aliento para seguir adelante.

Ahí es cuando conoces lo que es extrañar de verdad, ahí es cuando sabes que ese hueco que se siente en el corazón no sana, a veces logramos poner un curita o rellenarlo un poco con las nuevas experiencias y personas que entran a nuestra vida, pero sabemos que ese lugar nada ni nadie lo va a llenar, ni el tiempo curará esa herida, porque con las perdidas vividas, descubrimos que el tiempo, lejos de curar las heridas, nos recuerda y resalta los momentos en que más falta nos hace esa persona, más nos damos cuenta de esos momentos que ya no podremos compartir, aunque, por un lado los momentos los seguimos compartiendo pues aquellos que trascendieron y extrañamos se quedan viviendo no solo en nuestros corazones, memorias y recuerdos, se quedan también en las fotografías que nos tomamos, en las tazas de café que compartimos, las películas que disfrutamos, el hogar en el que vivimos y muchos otros momentos más, al final del día extrañamos más esos pequeños detalles en los que ya no los vemos y la historia que tuvimos que cancelar y poner un punto final antes de lo que nos pudimos imaginar, antes de lo que nos hubiera gustado decir “Adiós” y lo tuvimos que hacer, en muchas de las ocasiones incluso, sin decir adiós, así que nos quedamos extrañando a esa persona, y extrañando todo aquello que ya no podremos compartir, las platicas que no tendremos, los momentos que no compartiremos y esas ocasiones en que seguro habrían estado en primera fila para vernos, pero ya no va a suceder.

Hoy con esto confieso que extraño mucho, muchísimo a mi papá, a mis tíos, a mi hermanote Musito, a mis primos, que cada día de la vida la voy viviendo aprendiendo a hacerlo extrañándolos, mirando al cielo a momentos como diciendo “ojalá estuvieras aquí”, y, aunque en parte están pues se esta donde mas te extrañan, por eso se que aquí están, y aunque en ocasiones lo que mas extraño es verlos, abrazarlos y poder escuchar su voz, a veces los extraño menos porque se que cada día están conmigo.

Extrañamos a las personas, no tanto como extrañamos lo que ya no podremos vivir con ellos (irónicamente algo que nunca habíamos vivido, y de igual manera lo extrañamos) y esos momentos que nos llenan el corazón y nos dibuja una sonrisa en la cara, pero que aún así existe la sensación de que nos falta esa persona para estar compartiéndolo.

Dedico estas palabras y reflexión a la memoria de tantas personas que para el resto de mi vida tendrán un lugar especial en mi corazón, que por alguna razón su historia se acabo, antes de lo que hubiésemos querido, que para mi no fue suficiente los días que compartimos y hay pendientes historias por escribir, momentos que aún no llegan y personas que están llegando y no van a conocer, dedico mi mensaje a todo el amor que nos dieron, las platicas que tuvimos, las historias que si escribimos juntos, los triunfos que compartimos, los sueños que me vieron alcanzar.

Dedico también este mensaje a aquellos que tienen en su corazón presente ese amor por aquellos que no se encuentran ya con nosotros, y que aún así, siguen presentes como el último día que hayamos compartido con ellos, les deseo que ese amor compartido con ellos y los hermosos recuerdos que aún guardan, sean más grandes siempre que lo que pueda llegar a doler su ausencia, que su corazón tenga paz, tenga mucho amor y podamos disfrutar el presente que nos permite la vida seguir teniendo, disfrutemos los logros, las metas, los sueños alcanzados y sepamos que esa persona, o esas personas, desde el lugar que nos acompañan se sienten orgullosos de nosotros y comparten la alegría de todos nuestros triunfos, además de que, segura estoy, se llenan emoción de vernos bien.

Disfrutemos la vida, abracemos más, digamos más te quiero, hagamos saber a la gente que amamos que los amamos, que no tengan duda de ello, y sigamos construyendo más recuerdos y momentos que podamos abrazar.



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