Valorarme

 Aprendí a valorarme cuando aprendí a respetarme a mi misma por encima de los demás, cuando aprendí a escuchar mi voz y mi opinión sobre la de otros que podían, no estar de acuerdo conmigo, aprendí a valorarme cuando comencé a escuchar mi intuición y me di cuenta cómo poco a poco me iba hablando más fuerte, más claro y más seguido.

Aprendí a valorarme y entender que soy una mujer adulta, y como adulto que soy, soy autónoma, soy responsable de mis acciones, cómo adulta viajo, apoyo a otros adultos y niños, me valoro mucho y por ello cómo adulta aprendí a tomar decisiones, sabiendo también que esas decisiones pueden no gustarle a otros, o a nadie, pero no las tomo con afán de lastimar u ofender a quienes me rodean, las tomo porque en su momento, me parecen lo mejor para mí.

“Quiérete, valórate" me dice alguien sin darse cuenta que ver por mí y para mí es el mayor acto de amor propio y de auto valoración que puedo tener, que para estar bien conmigo, quizás en ocasiones, podría suceder, que quede mal contigo, o con otros y ni modo, me debo poner como mi prioridad. Que para que tú estés bien conmigo, yo no tengo que estar mal conmigo, y eso es algo muy importante para reflexionar. Quiéreme y valórame, date cuenta que he crecido, que no soy la misma persona de hace 5, 10, 15 o 20 años, he aprendido cosas, e incluso, sigo aprendiendo, quiero explorar algunas otras y disfrutar la libertad que el ser adulto da, porque seamos honestos, no es tan chido como lo imaginamos cuando éramos niños, lo cierto es que con la adultez viene esa libertad de ser alguien más consciente de sus actos y por ende más responsable de ellos, libertad con responsabilidad para disfrutar más y mejor la vida que esa sí es una preciosidad!

Porque me quiero y me valoro, decido vivir mi vida, probar cosas nuevas, saborear nuevos platillos, entregar el corazón en nuevos proyectos, abrirme a nuevas oportunidades, conocer nuevas personas, abrir el círculo de las relaciones interpersonales, cambiar un poco de aires, abrazar más fuerte a mis amistades, amar a los que amo, alejarme de quién me lastima, en fin, vivir la vida intensamente sabiendo que tengo buen puerto al cuál volver, abrazando ese espacio seguro que siempre me hace bien y recarga mis baterías y me llena el corazón. Me valoro cuando se que cuento con esta red de apoyo, me quiero cuando conozco mis límites y mis capacidades, valoro saber hasta dónde y de qué soy capaz.

Hoy me doy cuenta y te lo hago notar, yo sí me quiero, yo sí me valoro, y valoro también las herramientas que con el pasar del tiempo he podido adquirir para seguir avanzando, y qué, sin ánimo de sonar presumida no son pocas, para llegar tan lejos como me lo proponga, para impulsar a otros si así me lo permiten, me valoro y me quiero para valorar y querer a aquellos que me rodean y saber ser su apoyo, cuando así lo necesiten. Me valoro y me quiero también para saber cuándo es momento de alejarme, de no ofrecer soluciones a quién no las pide y guardar mis energías y mi poca o mucha sabiduría para mí y quién sí la solicita.

Me quiero y me valoro tanto que invierto en mi, en mi salud física, mental y espiritual, que busco aquellas cosas que me hacen bien, desde tomarme un cafecito con calma en las mañanas, hasta ir a una consulta donde me manden hacer estudios y veamos que me hacen falta vitaminas y minerales para adicionarse a mi rutina diaria.

Me quiero y me valoro mucho, por ello busco esos espacios que sean míos y para mí, que puedo ser celosa de ellos porque, aún en el caos me dan calma y los abrazo como míos, mi cuarto, mi trabajo, mi casa, mi ranchito hermoso que siempre me da paz. En estos lugares me gusta saber que sigo creciendo como persona para mí desarrollo profesional, intelectual y como mujer.

Yo tengo claro quién soy, y aunque como ser humano que soy puedo cometer errores, pienso que faltarme a mi misma, no será uno de ellos. “Recuerda quién eres" me decía a diario mi padre en una temporada pasada de mi vida, y aunque en ese momento me cuestionaba ¿qué quería decir con esas palabras? Incluso me molestaba a veces porque, ¿Pues quién soy? Me decía para mis adentros, Hoy lo tengo claro, se quién soy, se dónde estoy parada hoy y se lo que quiero llegar a lograr, soy más que solo decir mi nombre, del cuál por cierto me siento orgullosa con cada una de las 16 letras que contiene (sin contar los apellidos, 29 si los incluimos) soy más que mi carrera, que mi maestría o que mi trabajo, soy una MUJER, completa, con sueños, ilusiones y mucho amor para dar, con una amplia vocación de servicio, con un gran don de ser social, con hambre continúa de aprendizaje, con facilidad de palabra, sin miedo a los obstáculos pues todo siempre tiene una solución y buscarlas se me da muy bien, buscando continuamente equilibrar lo racional con lo emocional y aplicar lo más posible la congruencia a mi vida. Sí, tengo claro quién soy y así me presento a quienes me rodean, la falsedad y las máscaras no van conmigo, no son cómodas y no me gustan y no usarlas me permite quererme y valorarme mucho más.

Este es un pedacito de mi amor propio, uno que, gracias a los maestros de vida que he tenido (terapeutas, guías, sacerdotes, religiosas, profesores, etc.) Aprendí a reconocer, a saber que muchas (o todas) las metas que hasta hoy he alcanzado han sido por mi propio esfuerzo, dedicación y trabajo, y si bien pude haber tenido una red de apoyo, el camino lo anduve en mis propios zapatos, con los pies en la tierra y la mirada en las estrellas y la Luna (más frecuentemente, la luna) y al reconocer ME estos logros, me valore un poquito más.

Hoy sigo aprendiendo a valorarme más, a no dejar que ese síndrome del impostor invada mi mente, pero hoy le gane y soy capaz de contar y contarles que sí me valoro, que sí me quiero y si veo el camino que he recorrido, veo el camino que estoy andando y estoy segura, que aunque a veces pueda sentir que no avanzo, jamás dejo de valorarme y valorar mi propio esfuerzo, que se que como una oruga que tuvo que confiar en su proceso, quizás lento y doloroso, he llevado a cabo el mío y las alas salen ya de la crisálida y ahora solo dejaré que mis alas me lleven a aquellos lugares que siempre soñé.



Comentarios

Entradas populares de este blog

Kintsugi y las cicatrices

Renga

Palindromo