¿Dónde es el hogar?

 ¿A qué sitio llamamos casa? ¿A qué lugar podemos sentir nuestro ? ¿Será nuestra casa solo aquella dónde crecimos? O, ¿Podremos nombrarle así a cualquier lugar en dónde vivimos? Es el hogar los lugares en que nos encontramos con la familia y la gente que nos llena el corazón? El hogar es el espacio en que nos sentimos ser nosotros mismos sin máscaras y sin tapujos?


Hogar, para mí describe justo ese lugar en que tengo paz, ese lugar donde se que puedo dormir sin preocupaciones, dónde tengo memorias hermosas aunque también momentos de tristeza, y en ambas ocasiones tuve con quién compartirlo, al interior de ella, hogar es mi lugar seguro, mi refugio y mi confort, el punto de recarga de energía, de llenarme otra vez de amor y paciencia para enfrentar la vida, hogar es el lugar donde vuelvo a saber que soy yo y dónde aquellas batallas perdidas no importan mucho, pues si bien pude aprender de ellas, también puedo soltarlas porque en el hogar no hay quien nos juzgue por haberlas perdido.


Entonces, nuestra casa, nuestro hogar, ¿lo construimos? Solo somos nosotros mismos los encargados de poder decidir cuál será el lugar al que podremos llamar hogar, y más aún, con quién lo podremos compartir, está decisión es muy importante pues, aquellos que sumemos y dejemos entrar, tendrán acceso a algo tan personal, que pueden ayudarnos a construir y levantar sobre cimientos sólidos, cómo podrían provocar que un muro caiga completo, solo por una decisión precipitada o mal tomada, aunque tengamos en claro que aún en ruinas, nuestro hogar siempre será el hogar.


Por tanto, la casa podría ser cualquiera, aquella construcción que sea habitable y dónde decidamos pasar momentos, pero son justo esos momentos y la suma de las experiencias que en ella se han vivido y de quienes nos rodeamos, que convierten esa casa en un hogar, el lugar seguro que no tiene nada que ver con lo construido material, es todo lo emocional y entonces; el hogar va con nosotros a dónde llevemos el corazón, pues nuestro hogar tiene por bases, que haya sido construido con amor, paciencia, confianza y determinación para ser consciente de la relevancia que tiene.


Nuestro hogar, inicia con la familia nuclear, después se van agregando o cambiando las personas que escojamos, siempre habrá también la opción de que decidamos no sumar con nosotros a nuestro hogar a nadie y llamarle hogar solo al espacio que tenemos para nosotros mismos, al final, lo importante de tener un lugar llamado hogar, es saber que tenemos un lugar a dónde regresar, un lugar seguro para cargar nuestra energía y donde podamos encontrar las herramientas que hemos venido construyendo o adquiriendo con el paso del tiempo, y podemos ver todo lo que somos y recordar claramente quien somos, con la identidad clara y la seguridad necesaria para continuar el viaje, sabiendo también que siempre podemos volver a nuestro hogar.






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