Despedida

 En esta nueva semana, después de un fin de semana lleno de vivencias y detalles, de reflexión y cosas por hacer, me detuve un momento a pensar que, en ocasiones, gente llega, gente se va, no siempre nos podemos despedir, y la vida es tan efímera que todo puede cambiar de un momento a otro, en un segundo puede ser que todo haya cambiado, y no tiene nada que ver con faltar a tu palabra o compromisos, sino más bien que cuando cambia el contexto que estás viviendo, hay compromisos que pierden sentido y promesas que ya no valen nada y no tienen porque ser cumplidas…


Despídete de aquello que ya no se alinea a tí, despídete de aquello que no hace congruencia con tú vida, despídete de lo que ya no suma o no aporta, sí te da más complicaciones y problemas que felicidad y tranquilidad, despídete, déjalo ir y agradece lo que pudo enseñar.


¿Qué aún había planes? ¿Qué lo extrañas? ¿Qué quisieras que las cosas se hubieran dado diferente? Se vale, y se vale también ser consciente que muchas ocasiones, extrañamos lo que nosotros mismos nos construimos en la mente y la expectativa o ilusión creada por nosotros mismos, mucho más que lo que en sí mismo sucedió, pero está bien, extrañalo y abrázalo fuerte, aunque sea en el pensamiento para mandar amor y poder hacer más sencilla esa despedida, nunca lo son, debo ser honesta.


Lo sé bien, despedirse nunca es fácil, tampoco es lindo, la mayoría de las veces duele, aunque sea lo mejor que podemos hacer, muchas veces lo hacemos aún cuando no es lo que deseamos y sintiendo que muchas cosas quedaron pendientes, y como alguien que vivió mudanzas y cambios de escuela y amigos, lo puedo decir, aún cuando la despedida este anunciada, no significa que uno estuviera listo, aún cuando sabes que la despedida va a llegar, no significa que la querías, aún cuando la despedida sea lo que sigue o lo que conviene, por cualquier razón, no significa que no vaya a doler, pues somos seres con apegos y en ellos muchas veces encontramos un lugar que sentimos seguro, y despedirse de él, al menos al principio, no se va a sentir bien.


Lo único que puedo recomendar, es que procures, cuando la despedida llegó, no mirar atrás, no anhelar querer volver, mira al frente y continúa el camino, cada despedida que llegó, paso como debía haber pasado, con todo y la nueva lección que enseño, y sí, puede que ahora no lo parezca, pero vendrán cosas nuevas, dejaras de extrañar ese lugar, sanará el vacío que se siente en el pecho y encontrarás nuevos planes que realizar, nuevas personas con las cuales contar, e incluso también, otras despedidas que vas a realizar.






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