Banderas rojas

 Últimamente está de moda ese termino, banderas rojas, hace alusión a aquellos defectos o características negativas que vemos en otra persona que nos deberían detener a entablar una relación con él/ella (relación dígase de amistad o romántica), pero estás banderas rojas, ¿No son nada negociables? ¿A la primera que detectas hay que huir? Y sí lo estás pensando, entonces significa ¿qué?

En estos tiempos también nos hablan mucho de soltar, pero, ¿y si hemos aprendido tanto a soltar que ya no sabemos sostener? Y sí entonces esa es nuestra propia bandera roja
No quiero ser extremista, entiendo que hay no negociables en una relación, por ejemplo, el respeto y la comunicación, para mí, no son negociables, sí no existen, ¿Por qué querría en mi vida a alguien que incumple con esto? Entonces volvemos a la pregunta del principio, ¿Vale la pena dejar pasar algunas de estas banderas rojas? Siento que, en parte me acabo de responder, no, no hay que dejarlas pasar, hay que hablarlas, porque es parte de la comunicación que debe existir en la relación, y sí, llámenme cursi, pero sí creo que todo lo podemos arreglar cuando existe una buena comunicación, cuando ponemos los temas sobre la mesa y somos capaces, desde el respeto y el amor, de expresar eso que observamos como una bandera roja, de decirle a la otra persona porque en nuestra experiencia es algo que no nos agrada, podríamos con esto motivar una reflexión, un autoanálisis y observar desde otra perspectiva esa conducta o acción realizada, y por nuestra parte observar. Porque claro que la comunicación y las palabras son importantes, sí, pero la congruencia entre las palabras y las acciones son las que dan la señal definitiva de que al dar ese voto de confianza valió la pena, o qué, por el contrario, nos hemos equivocado.

La falta de congruencia, en mi experiencia es la principal bandera roja que debemos observar, y está si no hay que dejarla pasar, no sé puede confiar en alguien que, dice algo y luego hace lo contrario, que dice que se preocupa por ti o que eres importante y luego se pasa días, tal vez semanas sin dirigirte la palabra, CONGRUENCIA, la directa relación en que lo que decimos y lo que hacemos van de la mano, y entonces nuestro actuar tiene sentido, y somos entonces dignos de confianza.

Porque, la confianza debe ganarse, ¿Cierto? Y, ¿sí no es así? Y, ¿sí la entregamos de inicio porque es lo que nos nace hacer? Pero entonces, si dimos la confianza de inicio, aquella persona que la tiene debe cuidarla para mantenerla, o de lo contrario después tendría que ganarla, claro que pensar en catástrofes y escenarios complicados nos puede suceder, que ese torrente de emociones con desesperanza nos invada e incluso nos haga imaginar todo aquello negativo que podría pasar, imaginar los peores escenarios y entonces vemos esas “banderas rojas" dónde no las hay, o es qué acaso, ¿Inconscientemente nos dimos cuenta de algo que desató esos pensamientos? Que tal que una mirada sin mala intención leyó un remitente de un mensaje, u observó alguna foto mientras nos mostraban algo en la galería, o escuchamos algo que no nos gustó.

¿Sobre pensar es una bandera roja? O aquellos actos antes descritos ¿lo son? Quisiera tener una respuesta al respecto quisiera conocer si esas banderas rojas son claves que debería de observar y tener en cuenta si son solo pequeñas alarmas que mantienen a la defensiva quisiera saber si vale la pena bajar la guardia, quisiera saber si puedo ignorar todo esto y todo va a estar bien si esa confianza que entregué implícita sería mejor retirarla y permitir que poco a poco la vayas ganando, hoy solo tengo claro que aunque te haya dado esa confianza de manera implícita, mantenerla es algo por lo que debes de trabajar, mantenerla es algo por lo que te debes esforzar, y estaré observando que puedas cumplir con el honor de esa confianza a través de tus acciones, no de tus palabras, si no de los hechos y actos que día a día, puedo observar y ver que sean congruentes con lo que tú boca expresa, y será esa misma congruencia la que permita que está relación vaya dándose y continúe sucediendo. Porque también, leí por internet la siguiente reflexión:

“Las redes están infestadas de mensajes tipo:
“Mereces mucho, eres demasiado para, no bajes las expectativas…”
La filosofía del ego disfrazada de autoestima; pero somos bastante comunes y deberíamos procurar vivir a favor de ofrecer lo mejor de nosotros a los demás, no solo sentarte a esperar que todos se desvivan por ti.
No puedes esperar encontrar a la persona adecuada cuando tú no te has convertido en una.”

Y, entonces, en mi mente, después de leer esto resonó la última frase “No puedes esperar encontrar a la persona adecuada cuando tú no te has convertido en una” y sí, no se, pero lo pongo en la mesa, si acaso, no buscar primero nuestra mejor versión, es no solo nuestra más grande bandera roja, y es en ello en lo que nos deberíamos enfocar, en lo que primero deberíamos trabajar, cuidar las herramientas que hemos adquirido con el paso del tiempo, mantenerlas a mano y escuchar siempre lo que nuestra voz interior o intuición nos dice, hacer uso de estás herramientas para cuidar de nosotros mismos y poder detectar esas banderas rojas a tiempo, reaccionar a ellas de manera correcta, alejarnos cuando sea necesario y saber, que aunque esas banderas puedan herirnos, hiere más dejarlas pasar y quedarnos dónde el precedente nos dice que solo puede salir más, por lo tanto, sigue construyendo la red de apoyo que te ayude a afrontar esa herida, que no te sepas sola o solo, sí no que cuentes con el apoyo de esa red y sepas que esas heridas pueden y van a sanar, al término de esto serás un poco más sabía, un poco más observadora, un poco más inteligente y un poco más fuerte, confía en que, aunque por el momento el panorama se vea oscuro, esto también pasará y vendrá un nuevo amanecer, con más luz y algo mejor por vivir.







Comentarios

Entradas populares de este blog

Kintsugi y las cicatrices

Renga

Palindromo