Nuevos frutos
La tierra fue sobre explotada, en este momento se siente dañada y es poco probable que lo que en ella se siembre pueda llegar a florecer, pero es tierra buena, es tierra fértil y con muchas virtudes, aunque actualmente este dañada pues quien la trabajo no la supo tratar, podemos darle oportunidad de recuperarse, labrar la tierra para moverla, dejarla sin plantar una estación, volver a labrarla, la ayudaremos a sanar dándole la oportunidad de recuperar sus propiedades, todo eso bueno que tiene porque alguna vez, antes de ser sobre explotada, antes de que se le hubiera tratado mal, y cuando su cuidador aún le tenía cariño y trataba bien, dio frutos, tuvo su buen tiempo, ahora necesita que se le limpie, que se quite la maleza, que se saquen todas esas raíces que solo roban nutrientes, plantas con espinas que crecen solas y si uno no las ve, pueden clavarse y lastimar, pero conozco esta tierra, la conocí hace tiempo, hace casi 16 años y vi las bondades que tenía, se que siguen aquí, se que, todo aquello de lo que es capaz esta en su interior, aunque aún necesite preparación, hay que hacerlo con calma, con calma y mucha paciencia, aunque creamos que nos hemos desecho de toda la maleza, hay ocasiones en que esta crece hasta lo más profundo, y basta una pequeña raíz para que vuelva a crecer y nos de problemas, por eso la importancia de ser paciente, y seguir todos los pasos para preparar la tierra uno a uno, con cautela y cariño para cumplirlos y que la preparación cumpla su completa función, de manera que esta reconstrucción sea adecuada, para lo cual deberemos seguir los pasos típicos de la preparación:
- Identificar el tipo de terreno: Podría sonar simple, un paso que incluso podríamos pasar por alto, conocer las características de nuestro suelo nos permite saber qué necesita exactamente para estar en equilibrio. Saber si tenemos una tierra arenosa, o por el contrario una arcillosa y con esto su capacidad de retención de agua, y por ende el tipo de plantas que nos convendrá más. Y, ¿Cómo lo identificaremos? Tan solo con nuestras manos podemos conocer este tipo de suelo, al tacto se puede sentir suave, o ¿áspero? y sí tomamos un puño de tierra, esta puede romperse fácil? Bien, ya que conocimos el tipo de terreno, el tipo de tierra, lo conocimos un poco más y podemos pasar al siguiente paso, de gran relevancia también.
- Eliminar la maleza: Es imprescindible eliminar aquellas plantas que pueden entrar en lucha por los recursos de agua con los nuevos frutos que van a llegar. Saber cómo erradicar las malas hierbas es vital para que nuestras siembras lleguen a buen puerto, y un punto importante a tener en cuenta, las malas hierbas nunca van a desaparecer por completo, debemos estar al pendiente para poderlas erradicar en cuanto empiecen a aparecer y no permitir que sus raíces lleguen a fortalecerse, pues solo robarán más tiempo del necesario para eliminarlas, y ahora que entendemos la importancia del tiempo, deberá de ser una tarea permanente para no permitir que esas malas hierbas lleguen a crecer, mucho menos que echen raíz y nos hagan pensar que la tierra no es fértil y nuestro fruto no sé dará, cuando es solo una intrusa que esta robando la tranquilidad.
- Airear y mullir, tareas clave para preparar la tierra para el huerto: Estas tareas nos permiten renovar y oxigenar la tierra, una cosa importante a considerar es que la tierra debe haber sido humedecida previamente, si al momento de realizar la actividad nos encontramos terrones, entonces sabremos que es necesario humedecerla aún más, puedes hacer la labor de una manera no tan invasiva separando en cuadrantes para, si es necesario, hacerlo en varios días, podemos empezar a agregar compost, tarea que le ayuda a oxigenarse mejor, recuerda que hay que tener las herramientas adecuadas para que el proceso pueda realizarse mejor, y que, lejos de costar más trabajo del necesario, podamos hacerlo bien, y esto ayude a que se recuperen mejor los nutrientes de la tierra.
- Allanar el terreno: El objetivo es que la tierra presente un aspecto fino y una textura suave, si al momento de mullir, hemos dejado algún terrón, aquí podremos des hacerlo, allanar el terreno no se trata solo de darle una buena apariencia a nuestra tierra, es la oportunidad de asegurarnos que nuestra tierra recibirá de buena manera las semillas que han de ser plantadas, las podrá abrazar y cuidar, será un buen hogar para ellas y para que logren echar raíces pronto.
- Abonar y enriquecer para preparar la tierra para el huerto: Todos los nutrientes que necesita hay que reponerlos, su correcto abono, aún cuando ya hayamos añadido el compost, es importante que también en la superficie dejemos nutrientes que con los riegos se irán absorbiendo a lo más profundo, no está de más proveerlo de más nutrientes, que se vea y se sienta lista para su nueva tarea y que la siguiente siembra, no deje desprovista nuestra tierra de nutrientes y salud.
Cada paso es importante, ninguno por si solo podrá sanar la tierra, ninguno por si solo podrá llevarse a cabo si alguien no lo ejecuta, sí, es verdad que será un arduo trabajo, y de alguna manera requiere un gran compromiso, dentro de este compromiso habrá que actuar con valentía, con fuerza y con firmeza, porque sí bien es cierto que para curar la tierra necesitamos tratarla con amor, también necesitamos la visión clara de saber lo que queremos lograr con ella, de establecer objetivos que puedan ser alcanzados y saber, los frutos que podemos sembrar, tú escogerás la mejor semilla a plantar, escogerás también cuando es el tiempo oportuno para comenzar a sembrar, y con ambas elecciones, también estarás escogiendo, el seguimiento que le has de dar, no todas las plantas y no todos los frutos necesitan el mismo trato, escoge uno para el que te sientas listo ahora, y que, en medida de lo posible, puedas garantizar una buena cosecha, te invito otra vez a ser paciente, y sobre todo, te invito a ser muy claro con lo que estas dispuesto a dar a esta esperada, nueva cosecha, ¿de qué hablo? Sí, ya dijimos que tu escogerás el tiempo de la siembra, puede que hayas decidido que esta temporada no será, que quieras seguir airando la tierra para permitirle que se siga recuperando, esta bien, y es una buena elección, solo se claro con aquellos que esperan los nuevos frutos, para que consideren que esta temporada no los habrá, que decidan con esa información clara, si pueden esperar una temporada más, o prefieren buscar algún otro productor que pueda cumplir la expectativa, esta es una doble decisión, si alguno de los posibles inversores se van, tendrás que esperar a que otros nuevos lleguen, o incluso quizás salir a buscarles; un poco de lo posible es que para buscar alguno nuevo, también quieras esperar, esta bien, se paciente, se muy paciente contigo, quizás nunca pensaste que tendrías que volver a empezar con la preparación de la tierra, aquí quedan de enseñanza varios puntos, tú eres perfectamente capaz de volver a darle vida a esta tierra, tienes contigo todas las herramientas que necesitas para hacerlo, y, si en algún momento sintieras que no, tienes derecho a pedir ayuda o consejo, ir en búsqueda de esas herramientas, adquirirlas también; seguro que cercano a tus tierras habrá otras con personas que pueden ayudar, y siempre se puede traer a un experto que nos de orientación.
Te motivo a que observes bien a tú alrededor, no todas las tareas que has de realizar tienes porque hacerlo en soledad, algunas puede ser necesario contar con compañía, o simplemente más conveniente, déjate ayudar, observa esas personas y cuando veas manos que te ofrecen ayuda date permiso de aceptarla, tienes derecho a pedir ayuda, a cansarte y pedir un relevo, que sean tus tierras no significa que nadie más pueda intervenir, justo porque es tu tierra tu decidirás a quien puedes o quieres dejar entrar.
Y una vez que todo este listo, y hayas decidido comenzar la siembra, confía en que tu proceso lo has llevado de la mejor manera que pudo haber ocurrido, confía en que Dios mandará la justa porción de aire, sol, agua, que estos nuevos frutos necesitan para desarrollarse mejor, que quizás no todos lleguen a madurar, es un riesgo calculado, y es parte también de la enseñanza y el aprendizaje, de saber que debemos tener los brazos abiertos para recibir las bendiciones, y al mismo tiempo las manos abiertas para dejar ir eso que no podemos controlar y que no tiene caso mantener, recuerda que un fruto podrido, pudre a los demás; abraza todo eso bueno que estas recibiendo, disfruta la recompensa que todo este trabajo te dio, permítete saborear los frutos de tu esfuerzo y siéntete libre de poderlos compartir, siempre y cuando por principio pienses en ti, tú eres el primero que debe gozar de ellos y cuando tú los hayas disfrutado, incluso con más gusto podrás compartir a los demás.
Ya esta todo listo, conoces los pasos a seguir, conoces los posibles escenarios, ahora la decisión es tuya, y en esta nueva temporada para estas tierras que recién empieza, la decisión es tuya, comienzas solo con la preparación, seguirás los pasos hasta antes de sembrar y la próxima temporada chequear, o ¿estas pensando en comenzar a sembrar?
Puedes ahora no sentirte listo, también se vale, solo recuerda que si esperamos el momento perfecto quizás se nos pase la vida y este puede no llegar, a veces, el momento perfecto es aquel en el que nos atrevemos a actuar, perfecto es hacerlo, reuniendo el valor para comenzar.
Planifica qué nuevos frutos sembrarás en esta renovada tierra, para poder disfrutar por un lado del increíble placer de verlos crecer. Y, por otro, de esos sabores auténticos que nos regala la tierra y son siempre de gran bendición para nuestro cuerpo y alma.
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