De Tempestades y aprendizajes
28 de octubre de 2017
Después de la tempestad siempre llega la calma, puede haber sido una tempestad muy larga y su calma será igualmente, larga y reconfortante, paciencia, tal vez las olas se mueven más fuerte ahora, tal vez el cielo aún está muy oscuro y las fuerzas que sientes en tus manos para seguir luchando, para seguirte sosteniendo son pocas, todo pasa, vendrá el tiempo de la recompensa, verás la calma y la Paz, el cielo despejado y soleado, te llenaras de fuerzas y valor, volverás a sentir la energía suficiente para seguir adelante y continuar el viaje, nada es para siempre, “esto también pasará”
Hay que aprender a vivir cada etapa, a sacar los aprendizajes que nos dejan y no enfocarnos solo en lo que no nos gusta. Sí, puedes estar molesto, dolido o triste por lo que vives, puedes sentir que no mereces cruzar por esa tormenta y clamar ayuda, adelante ¡Grítalo! O lloralo si así lo deseas, di que no lo mereces y puedes reclamar al cielo por ello, date permiso de sentir esa emoción, de vivirla también y no dejar que se quede atorada en tí, en tú corazón o tú garganta, porque de esa manera es la única en la que, después de la tempestad, vendrá la calma y con ella poco a poco recuperarás tú paz, tú verdadera escencia, y esa nueva versión de tí, un poco más sabía, con un poco más de experiencia, con ideas más claras y el conocimiento de a dónde no quieres llevar tú barco, porque, encontrar la calma, también significa saber a dónde ya no quieres volver.

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